Hay un cuentillo por ahí que me parece muy gracioso pero tan diciente. Se que ya lo habrán escuchado antes, es más no se si el autor ande por ahí reclamando derechos de autor pero me voy a arriesgar a contarlo. Un rey mandó a confeccionar el mejor traje real que su dinero pudiera contar y un niño muy astuto llegó ante "su majestad" con las manos vacías pero reclamando haber confeccionado un traje de una tela que solo las personas sabias y entendidas podían ver. En realidad no tenía nada en sus manos pero el rey rápidamente reconoció ver el hermoso traje y empezó a alabar la costura tan fina de la confección pues quería que se notara cuan entendido e inteligente era.
El niño se lo vendió al rey e inmediatamente se preparó un desfile real por toda la comarca para mostrarle al pueblo su nuevo atuendo. Se le avisó al pueblo que este vestido solo podía ser visto por los sabios, inteligentes y entendidos, así que el monarca salió en su carruaje real sin nada de ropa sobre él, solo los paños menores le cubrían sus partes más vergonzosas. Las personas del pueblo admiraban el diseño del rey y lo alababan. Ninguno quería quedar frente a los demás como un tonto de lento pensar.
Lo mismo vemos hoy en muchas de nuestras amadas y estimadas iglesias cristianas. Un hombre en algún momento se creyó el cuento de que él era el ungido y proclamó que solo las personas con verdadera unción entenderían su "visión" y sumen al pueblo de Dios en el más miserable estado de manipulación donde nadie se atreve a cuestionar si lo que el supuesto "pastor" dice es verdad de Dios o no por miedo a ser tildado de falto de unción o entendimiento espiritual. Pero realmente estos mal llamados "pastores,apóstoles" o como se llamen realmente desfilan en paños menores espirituales exponiendo sus verguenzas ante un público cegado y manipulado que no quiere abrir sus ojos.
Ojala podamos más y más cristianos volver a poner nuestros ojos sobre la Biblia y seguir la única y verdadera revelación y visión, la de Jesús, que quedó tan bien plasmada hace ya casi 2000 años atrás. Ahh, y resta decirles que este escrito solo puede ser entendido por sabios y grandes entendidos.
domingo 16 de noviembre de 2008
viernes 17 de octubre de 2008
¡Uy Que obra!
Servir a Dios se asemeja mucho a construir un gran edifico o una obra arquitectónica importante. Y antes de que algunos se den a la tarea de hacer conjeturas acerca de la analogía, quisiera permitirme elaborar en el tema.
Cada vez que uno ve una gran obra estructural de riqueza arquitectónica se admira en el ingenio del ser humano para levantar tales cosas. Pero la pregunta que le sobreviene a todos es, ¿Quien es el arquitecto que hizo tremenda obra? o ¿Quien hizo esto? La respuesta por lo general se centra en un hombre o en el nombre de una gran compañía. No recuerdo la primera vez que alguien respondiera a estas preguntas con una gran lista de nombres en la que estén incluídos los obreros, los porteros de la obra, los maestros de obra, los carretilleros de cemento, los que descargaron los bloques y fundieron la plancha. Ellos no se llevan la gloria, se la lleva el que la diseñó y la dirigió.
Ojo, no estoy luchando por el derecho de los trabajadores y obreros por reconocimiento, recuerden esto es una metáfora y no un tratado socialista. A lo que quiero llegar es a, que en muchos casos, la iglesia cristiana moderna, o mejor dicho, los que se hacen llamar líderes de esta iglesia cristiana moderna no han entendido que la obra del ministerio y la iglesia ha sido diseñada por Dios. Él es el gran arquitecto, el gran diseñador, el gran director de obra. Si alguien se pregunta, ¿Quién ha levantado esta iglesia tan linda? ¿Cómo puedes tener una vida tan linda? Ojala que nuestra respuesta se refiera inmediatamente al arquitecto que dirige la obra, al diseñador que está a cargo. ¿Nosotros? Somos carretilleros de cemento, obreros razos de nuestra vida, cargadores de ladrillos de la iglesia. Trabajamos para que todos puedan darle gloria a Dios. Para que todos se alegren y admiren de cuan buen arquitecto es Él. Así que no caigamos en la trampa la próxima vez que escuche la frase, "¡Uy que obra!" Mateo 5.16
jueves 2 de octubre de 2008
A bajar la colina
Jesús seguramente les maracaba el ritmo de subida. Firme pero paciente, sin dejarlos atrás pero tampoco disminuyendo la frecuencia de cada andar. Pedro con seriedad iba tras de su maestro, tratando al máximo de seguirle el paso. Juan y Jacobo iban un poco más atrás, tal vez hablando típicamente, como un par de hermanos judíos que están aprendiendo del más grande de todos los maestros. Al llegar a la cima, los tres discípulos se preguntaban con ansiedad y expectativa porque Jesús querría que le acompañaran cuando derepente, la visión más increíble que hayan tenido en toda su vida, y es que si no la estuvieran viendo los tres habrían pensado que estaban locos. Moisés y Elías frente a ellos y ohh, Jesús, brilla más que el sol de mediodía. Nadie podría creerles, ¡Que momento! Que bueno habría sido tener un celular con cámara, como los de ahora. Los tres futuros apóstoles estaban extasiados y Pedro tuvo una gran idea, "Maestro, quedémonos a vivir aquí". Pedro no pensó en los que abajo les esperaban, en su suegra que podría estar enferma de nuevo, en todos los gentiles que necesitaban conocer del mensaje de Cristo, en el endemoniado que bajando la colina les esperaba para ser liberado. Pedro quería estar con Jesús glorificado, no quería nunca alejarse de tal gloria pero Jesús tenía otra idea.
Este momento de exposición privada de gloria llenaba a los discípulos de asombro pero también de fe. Pero esa fe era para ser puesta en práctica allá abajo. Donde todo se ve triste y problemático. Allá donde no hay visiones de profetas pasados, sino angustias presentes, donde no se escucha audiblemente la voz de la gloria eterna sino la voz del dolor y el pecado humano.
Pero es que es precisamente para eso la fe de la cima de la colina, no para auto complacernos en descanso ni para cómodamente adaptarnos. Es precisamente para tomar fuerzas en el trabajo del servicio práctico y en la incomodidad de la necesidad humana.
¿Nos hemos encontrado con Dios? ¿La gracia de Jesús nos ha impactado? Bueno, esto no es para quedarnos sentados, aunque ciertamente nos gustaría. Conocer a Jesús no solamente es lo más grandioso que le pueda suceder a un ser humano sino también lo más retante y animante. Conocer a Jesús no debe ser una razón de comodidad en su gloria sino una razón de ánimo para ponerse manos a la obra. Allá abajo nos esperan los que sufren, los que necesitan de Jesús, los que anhelan libertad. Así como le seguimos arriba en la colina, bajemos junto a él.
Este momento de exposición privada de gloria llenaba a los discípulos de asombro pero también de fe. Pero esa fe era para ser puesta en práctica allá abajo. Donde todo se ve triste y problemático. Allá donde no hay visiones de profetas pasados, sino angustias presentes, donde no se escucha audiblemente la voz de la gloria eterna sino la voz del dolor y el pecado humano.
Pero es que es precisamente para eso la fe de la cima de la colina, no para auto complacernos en descanso ni para cómodamente adaptarnos. Es precisamente para tomar fuerzas en el trabajo del servicio práctico y en la incomodidad de la necesidad humana.
¿Nos hemos encontrado con Dios? ¿La gracia de Jesús nos ha impactado? Bueno, esto no es para quedarnos sentados, aunque ciertamente nos gustaría. Conocer a Jesús no solamente es lo más grandioso que le pueda suceder a un ser humano sino también lo más retante y animante. Conocer a Jesús no debe ser una razón de comodidad en su gloria sino una razón de ánimo para ponerse manos a la obra. Allá abajo nos esperan los que sufren, los que necesitan de Jesús, los que anhelan libertad. Así como le seguimos arriba en la colina, bajemos junto a él.
lunes 29 de septiembre de 2008
¿Qué hay de nuevo?
En la carta de Pablo a los Efesios hay una declaración bastante diciente y clara. Advierto, voy a parafrasearla lo mejor que pueda, si alguno tiene alguna desaveniencia con la forma en que lo hice, son bienvenidas los comentarios. Pablo dice, "les insisto a que no vivan como los otros gentiles". Pablo se refiere a todos aquellos que siendo no-judíos tampoco conocen la gracia de Dios en Jesús.
Luego Pablo da una lista de las características de nosotros los no-judíos cuando no conocemos a Jesús. Y la insistencia es a que uno que dice de verdad haber conocido a Jesús no actúe y viva como los que no le conocen.
Es interesante que la expresión más "posmoderna" y nueva de la iglesia cristiana en USA pretende que los cristianos seamos más como el mundo para que el mundo quiera ser más como nosotros. ¡Qué gran contradición! Por alguna misteriosa y "posmoderna" razón piensan que Pablo no sabe de lo que habla.
La insistencia de Pablo es más actual que esta nueva corriente, es necesario que aquel que dice verdaderamente creer en Jesús como Señor y Salvador refleje el carácter de quien es su salvador. De esa manera la vida transformada por Jesús se mostrará verdaderamente como la única opción de salida en un mundo que sin frenos se acerca al desfiladero moral.
jueves 25 de septiembre de 2008
Hoy más que nunca es hora de ser real

Aunque sé que el nivel de audiencia de este blog no es realmente alto, bueno, ni siquiera bajo, quisiera ser partícipe de un llamado a ser valientes, a ser reales. Hoy más que nunca es necesario ver a hombres y mujeres enamorados de Jesús y expectantes de su palabra. La Biblia es talvez el regalo físico más especial que Dios nos ha dejado a aquellos que somos creyentes. En ella encontramos todo lo que un amoroso Dios y Señor ha hecho por nosotros. En ella encontramos el camino de gracia y salvación en Cristo y todos los principios por los que vale la pena vivir y morir.
Hoy me uno a mis amigos Luis y Vero, de eshoradesereal.blogspot.com y les animó a que sigan adelante con su esfuerzo. Sé que no son necesarias mis palabras para animarlos, pues ya lo están, pero no importa, aquí están. Dios los llene de toda la fuerza muchachos. Hoy más que nunca se necesitan los profetas (los de verdad, los que se moldean a la Biblia)
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